Ayer Domingo de Pascuas, hoy Lunes de Aguas y el Padre Putas.

El Lunes de Aguas es una celebración tradicional que se realiza en Salamanca, España, en la que se pasa un día de descanso, esparcimiento y diversión en familia y/o amigxs.

Pero su origen, que se remonta al Siglo XVI, no es tan “familiar”…

Salamanca, famosa por su gran Universidad, en esos tiempos llego a contar con 6500 alumnxs (tengamos en cuenta que Madrid tenia para entonces unos 11.000 habitantes).

 

En noviembre de 1543 es visitada por un joven Felipe II, que iba a desposarse en la ciudad con la princesa María Manuela de Portugal. A pesar de sus 16 años, era una persona severa, de carácter sobrio, religioso y poco dado para los placeres banales.

La ciudad, con su universidad, era un templo de luz y saber, pero al mismo tiempo, con 6500 alumnos, también era reino de ocio y diversión sin mayores limites ni miramientos. Es asi como estaba habitada por estudiantes fundamentalmente de clase alta y de toda Europa, catedráticos, criados, mozos de cuadra, taberneros, lavanderas, amas de llaves, feriantes y prostitutas para todos los bolsillos y dones…

Es decir que a la par de Escuelas Mayores y Menores, patios de lectura y bibliotecas, coexisten tabernas insanas, lujuriosas y todo lo que podamos imaginar que atentaban contra varios de los 10 mandamientos. Asi, en paralelo a la fama intelectual, Salamanca se consideraba también uno de los mayores burdeles de Europa.

Es entonces cuando el joven Felipe II, perplejo ante tal espectáculo promulga un edicto en el cual ordena que, durante los días de Cuaresma y Pasión, la prohibición no sea solo de comer carne, sino que se extienda a las conductas que conlleven al pecado carnal y obliga a que las prostitutas sean expulsadas de la ciudad durante ese mes y medio. Debian ser conducidas extramuros (al llamado Arrabal del Puente, en la orilla izquierda del Tormes) y ninguna debía acercarse a menos de una legua de los limites de la ciudad o seria severamente castigada.

El encargado de conducir a las prostitutas a su exilio temporal, cuidar la salud espiritual de las mujeres, evitar que alguna se escape para ejercer su profesión, o que hubiese “visitas” de clientes era un sacerdote, el Padre Lucas, cuyo nombre fue deformado por los estudiantes a Padre Putas y era el encargado también de concertar el momento del regreso y encuentro entre los estudiantes y las “profesoras del placer”.

Es asi como ese lunes siguiente al Domingo de Pascuas los estudiantes organizaban una gran fiesta. Por las calles de Salamanca corrían torrentes de vino, y en la ribera del Tormes se congregaban a esperarlas o hasta ellos mismos se encargaban de cruzarlas en barcas engalanadas con flores y ramas, con gran algarabía y placer luego de un mes y medio de ausencia y abstinencia, culminando con un gran “remojón” colectivo en las aguas del rio…, transformando Salamanca en lo opuesto a lo que había sido durante la Cuaresma.

Una verdadera Fiesta Pagana que recibiría el nombre de Lunes de Aguas.

Hoy, ya no es una fecha tan “carnal”… salvo por el relleno de las empanadas que suelen consumir las familias y grupos de amigxs a orillas del Tormes, en el tradicional “hornazo salmantino” que simboliza el adiós a las privaciones de la Cuaresma.