LA PERSPECTIVA DE GÉNERO EN EL ABORDAJE DE LAS DISFUNCIONES SEXUALES

By Abril 15, 2016Articulos

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La práctica clínica en Sexología así como la de otras disciplinas, requiere de un marco no sólo en los elementos prácticos del trabajo cotidiano, sino también en cuanto al posicionamiento teórico y ético.

En este sentido planteamos que trabajar desde una Perspectiva de Género implica:

  • Analizar el ejercicio de poder en clave relacional priorizando las que se dan entre hombres y mujeres y que refieren al ejercicio de poder.
  • Considerar que si bien el género es siempre “violento” en cuanto elemento “normalizador” que marca los cuerpos, la perspectiva de género es siempre “revolucionaria” en la búsqueda del cambio social.

Otras dimensiones fundamentales a considerar cuando se trabaja desde esta perspectiva son: la Perspectiva de Derechos y el Enfoque de Diversidad.

Cuando hablamos de Perspectiva de Derechos referimos a:

  • Reconocer a las personas como sujetas y sujetos con todos los derechos y obligaciones inherentes a su condición humana.
  • En sexología con especial énfasis en trabajar para empoderar en materia de ciudadanía sexual.
  • Reconocer que no todas las personas gozan de iguales condiciones para el ejercicio pleno de sus derechos.

Cuando hablamos de un enfoque de diversidad referimos a:

  • Considerar la diversidad humana desde todas las posibilidades de existencia: diversidad sexual, funcional, cultural, étnico-racial, etc.
  • Visualizar a las personas como seres únicos: recordando siempre que los protocolos deben estar al servicio de las personas y no las personas al servicio de los protocolos.
  • Reconocer en la construcción de identidades y en el ejercicio de la sexualidad un amplio abanico de posibilidades no jerárquicas.

Más allá de estas puntualizaciones: ¿qué implica encarar la clínica sexológica con perspectiva de género?

Primero que nada, no asumir lo que no se interroga. Muchas veces nos referimos hacia las personas que consultan infiriendo su identidad, su orientación o sus prácticas sexuales. Tener especial cuidado en no presuponer colabora a que la persona se sienta con la libertad de expresarse plenamente, esto mejorará sin duda el vínculo terapéutico.

Otro elemento fundamental es representado por la demanda. Muchas veces las personas llegan al consultorio con la idea de que vienen a buscar un orgasmo o una erección. Debemos colaborar en una construcción realista y enriquecedora de la demanda, donde el eje sea una vida afectivo-sexual más plena y que no se limite a un elemento concreto. En este sentido, es deseable no reforzar el coitocentrismo como único ejercicio posible de la sexualidad, y promover una actitud proactiva que explore el abanico de posibilidades en materia de placer y de deseo.

Para lograr estos objetivos es fundamental comenzar por aclarar que la vida sexual de una pareja no comienza en la cama, necesito conocer cuáles son sus sueños, deseos, expectativas, etc., así como la forma en que se relacionan entre sí y con el resto de sus vínculos. Cómo manejan el estrés y las presiones de la vida cotidiana, para reflexionar acerca de cómo todos estos elementos actúan sobre su sexualidad.

Algunas consideraciones a tener en cuenta:

En el caso de las relaciones incipientes u ocasionales, la exigencia de un alto rendimiento o “alto voltaje sexual” estará siempre presente, por esto es fundamental el manejo de las ansiedades y las expectativas. Sobre todo en un mundo que nos exige probarlo todo, donde el “parecer” importa más que el “ser”.

El consumismo ha llegado también al plano sexual, y las personas son tratadas como objetos que se consumen y desechan. El ejemplo más claro lo vemos en las redes sociales como Tinder o Badoo, donde las personas se presentan a modo de catálogo, pasando de foto en foto como si se tratara de productos, todos desechables. Donde la clave está en “producirse” para aumentar las posibilidades de ser “consumible”.

Esta forma de establecer los vínculos sin dudas marca la manera en que se darán las relaciones cara a cara -si es que se llega al encuentro-.

En el caso de parejas estables sin embargo, aparecen otras complicaciones. La vida moderna y sus constantes mensajes contradictorios generan cortocircuitos en la vida de pareja.

El encuentro sexual es valorado e idealizado como un momento que debe darse espontáneamente, donde el deseo debe nacer en forma casi incendiaria. Sin embargo, la rutina diaria y las exigencias cotidianas de la sobrecarga laboral llevan a que no se tenga ni tiempo ni energía para cumplir este “ideal”, y que la sexualidad sea vista casi como una pérdida de tiempo, una actividad que se debe cumplir pero que interfiere con la planificación semanal y la vida social: “Los lunes no porque tengo gimnasio, los martes y jueves tengo clases y llego tarde, el viernes tenemos un asado, el fin de semana las visitas familiares y el fútbol”, y así una larga lista de compromisos que se visualizan en competencia con la vida sexual.

Esto lleva a las parejas a sentirse frustradas entre lo que “es” y lo que “debería ser”. Bajar las expectativas en este sentido y reflexionar acerca de las posibilidades reales de cada pareja es fundamental.

El tiempo, ese elemento tan valioso, debe repartirse en la medida justa, y la pareja también merece un lugar en la agenda.

Una vida como la que llevamos hoy día requiere de planificación también en materia de encuentros sexuales. Si en una pareja estable se deja librado al azar se hará difícil encontrar el tiempo de encuentro, se debe superar el miedo a planificar.

El ejercicio de crianza también es visto como un obstáculo para vivir la sexualidad en pareja. Es frecuente que se plantee la llegada de los niños y niñas como un elemento que minó las posibilidades de una sexualidad plena. Es importante trabajar acerca de las expectativas y posibilidades de buscar espacios alternativos. No todo debe suceder en la noche, ni en la casa, ni en la cama. La imaginación es fundamental para recuperar la intimidad sin descuidar el ejercicio de la maternidad y la paternidad.

Y por supuesto no nos debemos olvidar de la violencia, este flagelo que azota nuestra sociedad. Ninguna acción terapéutica de pareja es posible en un vínculo que transita violencia doméstica, y nuestro mensaje debe ser contundente en este sentido.

Lic. Psic. Nancy Chenlo

SUS SOCIEDAD URUGUAYA DE SEXOLOGIA

COMISION DIRECTIVA 2015-2016

URUGUAY- MARZO 2016