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Marta Inés Minujín (Buenos Aires, Argentina, 30 de enero de 1943) es una artista plástica argentina, conocida por sus obras vanguardistas producidas principalmente durante los años 1960, 1970 y 1980. Su obra, de carácter conceptual, pop, psicodélico y de acción, se ha convertido en el paradigma de la generación baby boomer que, en los años 1960, revolucionó las normas sociales preestablecidas y estableció una contracultura.

Nació en Avellaneda. Habiendo vivido una infancia que ella misma ha descrito como “horrible”, Minujín estudió Bellas artes en algunas escuelas nacionales sin recibirse.

A los dieciséis años presentó su primera exposición individual e inició su breve paso por el informalismo.

Ese año, Minujín consiguió una beca en Francia y para emanciparse falsificó su documento y se casó con el economista Juan Gómez Sabaini.

En 1962 regresó a la Argentina, pero un año más tarde vuelve a París gracias a otra beca.

Allí se vincula con el Nuevo realismo y realiza su primer happening, La destrucción (1963), en el que colegas de Minujín destruyeron los trabajos de la artista.

De vuelta en Buenos Aires, Minujín presentó varios happenings, performances e instalaciones artísticas en el Instituto Di Tella. Durante fines de los años sesenta, Minujín se adhirió al movimiento contracultural hippie en Nueva York tras haber ganado la Beca Guggenheim, donde se volcó al arte pop y el arte psicodélico.

Durante esta época y más tarde en la década de 1970, Minujín trabajó tanto en Buenos Aires como en Nueva York.

A fines de los años setenta siguiendo las sugerencias de Roberto Mackintosh comienza con los obeliscos en movimiento y sus obras seccionables y a principios de los ochenta se vuelca al arte ambiental con obras como Repollos (1977) y Toronjas (1977), y a proyectos que desacralizaban mitos populares, como El obelisco de pan dulce (1979) y Carlos Gardel de fuego (1981).

En 1983 y en celebración del retorno de la democracia en Argentina, Minujín presentó en la Avenida 9 de Julio El Partenón de libros, formado con libros prohibidos durante la dictadura militar.

Durante los años ochenta su interés por la revisión de los mitos se vuelca a la escultura griega clásica, con obras que caen o se fragmentan como Venus de Milo cayendo (1986) y Joven helénico fragmentándose (1982); sin abandonar el arte de acción produciendo obras como su colaboración con Andy Warhol en 1985.

Desde los años noventa su trabajo ha sido revalorizado y consagrado en diversos homenajes y retrospectivas.

Sin embargo, Minujín continúa trabajando como artista en su taller en el barrio porteño de San Cristóbal.

En 1964 fue invitada al Premio Nacional Di Tella, centro de referencia de los artistas de la época, donde expuso “Eróticos en technicolor” y “Revuélquese y viva”.

En la segunda obra los espectadores debían ingresar en una tienda de tela, goma pluma y madera, repleta de colchones multicolores, para echarse en la cama y dar vueltas para cumplir con el propósito explícito de la artista de unir “arte y vida”.

Ese mismo año realizó el happening “Cabalgata” frente a las cámaras de Canal 7, convirtiendo a la transmisión en algo inédito hasta ese momento. En la acción, unos caballos que tenían atados a sus colas recipientes con pintura, coloreaban algunos colchones; un grupo de atletas, al mismo tiempo, reventaban globos y dos músicos de rock eran envueltos con cinta adhesiva.

Poco después, en el Estadio del Cerro, en Montevideo, presentó “Sucesos”, una performance con quinientos pollos, mujeres gordas, atletas, bailarinas, motociclistas y algunas otras cosas.

La menesunda

Lo social se manifiesta en su obra como preocupación socio-contextual que presenta distintos matices: el humor, la crítica y la exaltación.13 Entre mayo y junio de 1965, Marta Minujín y Rubén Santantonín presentaron “La Menesunda” en el Instituto Di Tella (realizada con la colaboración, en distintas tareas, de Pablo Suárez, David Lamelas, Rodolfo Prayon, Floreal Amor y Leopoldo Maler). Se trataba de una ambientación que el espectador debía recorrer a través de dieciséis zonas y situaciones diferentes, sin aviso previo de lo que en su interior ocurriría. Se accedía en grupos de ocho personas por vez, luego de esperar en largas filas, se ingresaba a través de una silueta de un hombre recortada en una cortina de plástico transparente. Después se transitaba por un túnel de luces de neón que llevaba a un espacio con diez televisores encendidos con su volúmen alto. Luego, se ingresaba en un dormitorio con una pareja en la cama. Otro túnel, con luces de neón y sonidos de la calle, conducía a una escalera con pasamanos de esponja y un fuerte aroma de perfume, que finalizaba en una gigantesca cabeza de mujer. Su interior estaba cubierto de cosméticos y una maquilladora atendía al público, aplicándole sus productos. Un canasto giratorio conducía al espectador maquillado a un túnel de paredes blandas y suelo gomoso. Al traspasar una puerta se entraba en un espacio oscuro con olor a consultorio dental, en el que había un disco telefónico gigante: para salir de la ambientación era necesario acertar el número a marcar. La salida era a través de una cámara frigorífica, con una temperatura de algunos grados bajo cero, llena de telas de todo tipo y color que cerraban el paso. Finalmente, se accedía a una cámara octogonal con espejos, que se oscurecía al ingresar el visitante. De inmediato se encendían luces negras y unos ventiladores hacían caer una lluvia de papel picado de colores. Como despedida, un aroma a frituras devolvía al espectador a su espacio cotidiano. En todo el conjunto se percibía cierto tono popular, en particular en la configuración visual del contexto, en las alusiones a la publicidad barata, en los carteles de plástico, en la decoración del gabinete de la maquilladora y en otros pasajes del recorrido.

 

De similares características e ideología, Minujín y Warhol compartieron una amistad cuando se conocieron una galería de arte, durante su estancia en Nueva York .Junto a él compartió el ambiente artístico de la época. En 1985 realiza la famosa obra fotográfica en la que paga al artista norteamericano, la deuda externa argentina con choclos, según sus propias palabras “el oro latinoamericano.”

“Llevé todos los choclos, hice una montaña, pusimos dos sillas y nos sacamos diez fotos. Yo agarraba el choclo, él subía, yo se lo ofrecía y él lo aceptaba. Así la deuda externa quedaba paga. Pensando que yo era la reina del pop por estos lados y él, el rey del pop por allá, tenía sentido que saldáramos la deuda. Después regalamos los choclos firmados a la gente. Esa fue la última vez que lo vi. Murió dos años después.”

Marta Minujíncolor

En 1966 obtuvo la beca Guggenheim y se fue a vivir por 10 años -con leves interrupciones- a Nueva York. Desde 1980 Minujín realiza esculturas con apropiaciones de obras clásicas de la estatuaria greco-romana, de la renacentista, y hasta de las estatuillas cicládicas. Sus obras son reproducciones en yeso de esos modelos, fragmentados, desarticulados en secciones desplazadas.

Entre ellas, las más representativas y famosas son:

  • El “Obelisco Acostado” (1978) en la Bienal de San Pablo.
  • La “Operación Perfume” (1971) en Buenos Aires y varias réplicas en varios países.
  • El “Obelisco DePan dulce” (1979) durante la Feria de las Naciones, Buenos Aires.
  • La “Torre De Pan De Joyce” (1980) en Dublín, Irlanda.
  • El “Carlos GardelDe Fuego”: una estructura metálica reproduciendo la imagen del cantor, rellena de algodón que fue prendida fuego, como arte efímero. MedellínColombia. (1981)
  • La “Venus De Queso” (1981)
  • El “Partenón De Libros”: una reproducción delPartenón de Atenas constituido con libros. (1983)
  • La “Torre de Babel de Libros”: Realizada como conmemoración a la elección deBuenos Aires como Capital mundial del libro. (2011)
  • El “Árbol de Navidad Inflable”: Realizada para la Navidad de 2014 en la plazoleta de entrada de Calle FloridaBuenos Aires. (2014)

Sus happenings y obras de arte efímero en general apuntan a la respuesta del espectador, y generalmente producen controversia y comentarios en los medios masivos de comunicación.

Por su fructífera trayectoria, Marta Minujín ha recibido el Premio Konex – Mención Especial 2012 además del Konex de Platino 1982 y 1992 otorgados por la Fundación Konex.

(WIKIPEDIA)

 

MARTA MINUJIN EN EL MALBA

 

La exposición invita al espectador a reencontrarse con los proyectos más emblemáticos de Marta Minujín y mirarlos con otros ojos, además de acercarle algunos de los trabajos menos conocidos de su producción. De acuerdo con la curadora, el objetivo no es abarcar toda la producción de la artista sino invitar al espectador “a flexibilizar su mirada para quizás comenzar a encontrar dimensiones antes impensadas en los planteos de Marta Minujín”.

En sintonía con ese objetivo, el trabajo de investigación que se realizó -tanto para el diseño de la exposición como para la edición del catálogo- utilizó como fuentes primarias las obras existentes y, en especial, el archivo privado de la artista. El registro fotográfico y la documentación permitieron recuperar información sobre el dinamismo de obras –objetos, construcciones, ambientaciones y acciones- originalmente concebidas, en su gran mayoría, para ser vividas por un espectador.

Victoria Noorthoorn destaca tres claves generales para abordar la “megapropuesta” de Minujín en la exposición y en el catálogo: “La capacidad de proponer una constante redefinición de las categorías del arte resistiendo toda categorización, la posibilidad de imaginar un destino a escala mundial y su necesidad de afirmar una libertad de cuerpo y espíritu”, analiza.

Con más de cien obras, la exposición invita al público a adentrarse en las obras y las acciones más y menos conocidas de la artista, realizadas tanto en Buenos Aires como en París y Nueva York, entre otras ciudades. “El objetivo principal de esta exposición es acercar al público la complejidad, coherencia, y densidad crítica de una obra que conocemos poco; y enfatizar su pertinencia contemporánea”, sostiene la curadora Victoria Noorthoorn.

La exposición se organiza de manera cronológica e incluye desde sus pinturas de 1959 y sus tempranas obras informales hasta sus ambientaciones multicolores de 1964 y 1965, desde sus trabajos sobre los medios de comunicación en 1966 hasta su experiencia hippie hacia 1968, desde sus óperas ficcionales en 1972 hasta sus proyectos de crítica sobre la realidad latinoamericana durante los tardíos años 70, para luego extenderse a sus proyectos de participación masiva.

El diseño expositivo presenta un formato afín a la vorágine de Marta Minujín, con paneles curvos y diagonales que invitan a introducirnos en su laberinto creativo. Incluye obras pertenecientes a colecciones públicas y privadas, 20 proyecciones con registros fílmicos, la reconstrucción y recreación de obras históricas e importantes documentos del prolífico archivo de la artista.

Están representadas sus obras más paradigmáticas, como La destrucción (1963), ¡Revuélquese y viva! (1964),  La Menesunda (1965), El Batacazo (1965), Simultaneidad en Simultaneidad (1966), Importación-Exportación (1968), Kidnappening (1973), The Soft Gallery (1973), Imago Flowing (1974), La academia del fracaso (1975), Comunicando con tierra (1976), El Obelisco de pan dulce (1979), El Partenón de libros     -que realizó con títulos prohibidos durante la dictadura militar en 1983- y Operación Perfume (1987), entre muchas otras. Además, Malba exhibe en la terraza del museo una selección de esculturas producidas por la artista durante los últimos 20 años.

“En líneas generales, la exposición se concentra en la Minujín que no conocemos dadas las escasísimas exposiciones analíticas de esta gran artista en nuestro país. Me refiero a las facetas relativas a una producción que además de libertad, vorágine, exceso y egocentrismo, se caracteriza también por su método, precisión, rigor, resistencia, generosidad y un fundamental espíritu crítico, todas cualidades que claramente han contribuido a conformar una producción de vanguardia tan variada como compleja y a constituir a Marta Minujín en una autogestora de proyectos artísticos como no ha visto la Argentina”, explica Noorthoorn.

La investigación presenta a Minujín en diálogo con su tiempo, con los eventos nacionales e internacionales que se sucedieron en los diversos momentos de su producción y con las comunidades artísticas con las cuales se relacionó, tanto en la Argentina como en el mundo. Da cuenta de la forma en que la siempre provocativa producción de Minujín respondió, desde un primer momento, a una década de continuas transformaciones –los 60-, que vio nacer y desarrollar el nuevo realismo, el Pop, el arte conceptual, el arte de la performance, el happening, el arte de los medios, el videoarte, la psicodelia y el arte de acción y que, a su vez, transitó períodos de dictadura y violencia a nivel nacional y situaciones mundiales tan paradigmáticas como la Guerra de Vietnam o el viaje a la Luna. A todas estas circunstancias, responde Minujín una y otra vez.

VIDEO MARTA MINUJIN EN EL MALBA OBRAS 1959-1989

https://www.youtube.com/watch?v=RzHaF1L-Q9s

OTROS VIDEOS

https://www.youtube.com/watch?v=Eu-G0oDhu94

MARTA MINUJIN- PROGRAMA ESPECIAL:  “ SOY COMO SOY”

https://www.youtube.com/watch?v=8AZwnSYBeR8

MARTA MINUJIN – MUNDO CASELLA

https://www.youtube.com/watch?v=r5VyPirE27A

MARTA MINUJIN – MUNDO CASELLA 2

https://www.youtube.com/watch?v=F9fX17GnpSA

MARTA MINUJIN- MUNDO CASELLA 3

https://www.youtube.com/watch?v=K_p1Pwj90a0

MARTA MINUJIN – MUNDO CASELLA 4

https://www.youtube.com/watch?v=LX0jmn7_fp4

MARTA MINUJIN- CQC –  UN CHINO CON MARTA MINUJIN

 

LAS MÚLTIPLES MIRADAS DE MINUJÍN SOBRE EL OBELISCO, UN ÍCONO PORTEÑO

UNA ARTISTA QUE BUSCA LA “DESMITIFICACION DEL MITO”Lo inclinó, lo replicó por cinco y hasta lo cubrió con comida en dos oportunidades.

 

Dispersa, extrovertida, curiosa, divertida. Así se comporta Marta Minujín, la artista plástica argentina por excelencia, durante todo el rato que dedica a narrar ante Clarín su relación con el arte y el lugar que la vio nacer. Y del relato surge, enseguida, su fijación con el Obelisco, figura que ella no tarda en definir como “el ombligo de Buenos Aires, y de todos los porteños”.

T al es su fascinación con el monumento nacional que, en sus más de 40 años de trayectoria, decidió “intervenirlo artísticamente” en cuatro oportunidades.

“Los monumentos no son otra cosa que símbolos, y el Obelisco es el nuestro. Es muy importante para los argentinos. Es impactante.

Cualquier persona que llega a Buenos Aires va al Obelisco. Todo el mundo sabe dónde está, se ve de todos lados. Realmente lo considero una genialidad . La gente que viene de otros lugares puede no saber dónde está el Congreso de la Nación, o la Casa Rosada, por ejemplo, pero todos saben dónde queda el Obelisco”, opina.

La primera vez que Minujín fijó su ojo sobre el monumento fue en 1964, cuando lo recubrió con helado de distintos gustos desde la base hasta los tres metros .

Unos años más tarde, en 1978, cuando volvió al país luego de vivir unos años en el exterior, decidió “atacarlo” una vez más. “ Cuando regresé a Argentina me impresionó la rigidez de los militares, que relacioné con la rigidez de la sociedad, y del Obelisco. Por eso, se me ocurrió que había que inclinarlo, y después acostarlo ”, explica Minujín sobre su segunda intervención sobre el Obelisco, una obra de 74 metros de largo que incluyó en la Primer Bienal Latinoamericana de Arte, realizada ese año en San Pablo. Además, para complementar su trabajo, se subió al Obelisco y, desde las alturas, filmó una película en la que el monumento volaba y finalmente aterrizaba en la ciudad brasileña.

Un año después, decidió regalarle a “una Argentina en crisis”, el “Obelisco de Pan Dulce”.

Para ello, ideó un recreación de 30 metros de alto recubierto por 30.000 pan dulces, que luego fueron obsequiados al público . La obra, además, resultó el primer monumento comestible del mundo. Esta y otras obras de la artista pueden observarse en la muestra retrospectiva que se desarrolla hasta hoy en el Malba, con más de 100 trabajos de Minujín (ver Retrospectiva ).

Su última intervención fue en 2009, cuando presentó el “Obelisco Multidireccional”.

A través de cuatro monumentos que caían intentó transmitir las muchas direcciones en la que nos movemos los argentinos.

“Así somos nosotros, a veces estamos up, otras down. No se nos puede encasillar en un estado, no somos suizos ni franceses. Los argentinos subimos y bajamos constantemente”, reflexiona la artista sobre su obra.

La relación de Minujín con el Obelisco se basa en la “desmitificación del mito universal”, según ella misma la define. “ La Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel, el Obelisco, son todos mitos”, explica. La idea es intervenir el monumento para poder derribar el mito, y en base a eso generar uno nuevo . “Me gustan los monumentos, pero a todos los quiero acostar. Porque ahí todo se ve de otra manera. Si uno ve el Obelisco inclinado se descoloca, y al descolocarse crece. Porque toda la vida estuvo acostumbrado a la perpendicularidad del Obelisco. Y hoy estamos en un mundo donde eso ya no corre. Existe lo multifacético, lo multidimensional. Porque así pensamos los argentinos. Podemos cambiar de presidente, de moneda, de capital. No hay reglas, acá parece que todo vale”, justifica Minujín respecto de su fascinación por el monumento porteño.

EL ÁGORA DE LAS FRASES, LA NUEVA CREACIÓN DE MARTA MINUJÍN.

Se trata de una instalación inspirada en edificios de la antigüedad clásica que será instalada durante ocho días en Parque Patricios.

El “Ágora de las frases” es la nueva obra de Marta Minujín: Arte efímero, arte en proceso y arte de participación masiva. Celebrando los 30 años de democracia, la artista realiza esta obra inspirada en la Antigüedad Clásica, más concretamente en el templo de Hefesto, lugar en donde se reunían los griegos en el siglo V a.C para discutir sobre la democracia. Al igual que todas las obras de arte efímero y participación masiva de Minujín el ágora se emplazará en el espacio público: en esta ocasión en Parque Patricios.

El “Ágora de las frases” tiene 13 x 26 metros y 32 columnas, varias de ellas instaladas torcidas, siguiendo la filosofía de Minujín en donde la diagonalidad cambia de acuerdo al punto de vista desde donde se mira.

Similar al Partenón, que la artista realizó en 1983 con libros prohibidos por los militares, al Obelisco de pan dulce, al Carlos Gardel de Fuego y la Torre de Babel, el ágora será construida con estructuras tubulares, cubierta de alambre tejido y recubierta por 25.000 libros embolsados en plástico  adosados a las columnas, cubriendo enteramente la superficie. Estos libros de tapa flúo y editados por Minujín contienen 180 frases célebres sobre la paz, la amistad y la libertad.

Es por esto que se han editado 20.000 libros en el Ágora de las frases. La instalación se abrirá al público con una duración de 8 días y estará ubicada en las calles Pepirí y Caseros. Habrá personajes vestidos de blanco citando las frases célebres, coros y orquestas durante los días que dure el proyecto. La idea es deslumbrar a los transeúntes, visualmente por los colores flúo y mentalmente por el contenido de las frases. Se acompañará con posters en los barrios aledaños, la gente para entrar al agora deberá pronunciar una frase de memoria. Una banda de sonido permanentemente emitirá con distintas voces las frases que están en los libros.