“Amor e Intimidad en la Salud Sexual, una posibilidad para todas las personas”

SALUD SEXUAL

“La salud sexual es un estado de completo bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad, no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o malestar. La salud sexual requiere un enfoque positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y cumplidos.”

Declaración de los Derechos Sexuales

Este tema va más allá de la definición actual de “intimidad” que implica la cercanía sexual con otra persona. Se propone romper la idea de que la sexualidad es solo tener sexo, para integrar los aspectos emocionales de ello, y de la necesidad humana de vincularse. La parte alegre será el compartir nuestra propia salud sexual y sexualidad con alguien a quien amamos o a quien hemos elegido.

12 de septiembre 2017 de 18 a 20 horas en  Auditorio Uces

Paraguay 1457 , primer piso

actividad academica gratuita, ver programa anexo

7027 FOLLETO frente GALERIA ADULTOS san telmo 2015

7027 FOLLETO frente GALERIA ADULTOS san telmo 2015

http://www.diamundialsaludsexual.org/

 poemas de amor

13 – VIII Poesia Vertical 

Roberto Juarroz

El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.

Ambos centros
se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.

Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.

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1 – XI (parte II)  ROBERTO JUARROZ – POESIA VERTICAL

No tenemos un lenguaje para los finales,
para la caída del amor,
para los concentrados laberintos de la agonía,
para el amordazado escándalo
de los hundimientos irrevocables.

¿Cómo decirle a quien nos abandona
o a quien abandonamos
que agregar otra ausencia a la ausencia
es ahogar todos los nombres
y levantar un muro
alrededor de cada imagen?

¿Cómo hacer señas a quien muere,
cuando todos los gestos se han secado,
las distancias se confunden en un caos imprevisto,
las proximidades se derrumban como pájaros enfermos
y el tallo del dolor
se quiebra como la lanzadera
de un telar descompuesto?

¿O cómo hablarse cada uno a sí mismo
cuando nada, cuando nadie ya habla,
cuando las estrellas y los rostros son secreciones neutras
de un mundo que ha perdido
su memoria de ser mundo?

Quizá un lenguaje para los finales
exija la total abolición de los otros lenguajes,
la imperturbable síntesis
de las tierras arrasadas.

O tal vez crear un habla de intersticios,
que reúna los mínimos espacios
entreverados entre el silencio y la palabra
y las ignotas partículas sin codicia
que sólo allí promulgan
la equivalencia última
del abandono y el encuentro

 

Eros es el agua

GIOCONDA BELLI

Entre tus piernas
el mar me muestra extraños arrecifes
rocas erguidas corales altaneros
contra mi gruta de caracolas concha nácar
tu molusco de sal persigue la corriente
el agua corta me inventa aletas
mar de la noche con lunas sumergidas
tu oleaje brusco de pulpo enardecido
acelera mis branquias los latidos de esponja
los caballos minúsculos flotando entre gemidos
enredados en largos pistilos de medusa.
Amor entre delfines
dando saltos te lanzas sobre mi flanco leve
te recibo sin ruido te miro entre burbujas
tu risa cerco con mi boca espuma
ligereza del agua oxigeno de tu vegetación de clorofila
la corona de luna abre espacio al océano
De océano los ojos plateados
fluye larga mirada final
y nos alzamos desde el cuerpo acuático
somos carne otra vez
una mujer y un hombre
entre las rocas.

Te busco

Sola yo, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.
Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte,
de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza.

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LA VOZ A TI DEBIDA

[30] (Versos 1108 a 1138)

PEDRO SALINAS

Horizontal, sí, te quiero.

Mírale la cara al cielo,

de cara. Déjate ya

de fingir un equilibrio

donde lloramos tú y yo.

Ríndete

a la gran verdad final,

a lo que has de ser conmigo,

tendida ya, paralela,

en la muerte o en el beso.

Horizontal es la noche

en el mar, gran masa trémula

sobre la tierra acostada,

vencida sobre la playa.

El estar de pie, mentira:

sólo correr o tenderse.

Y lo que tú y yo queremos

y el día —ya tan cansado

de estar con su luz, derecho—

es que nos llegue, viviendo

y con temblor de morir,

en lo más alto del beso,

ese quedarse rendidos

por el amor más ingrávido,

al peso de ser de tierra,

materia, carne de vida.

En la noche y la trasnoche,

y el amor y el trasamor,

ya cambiados

en horizontes finales,

tú y yo, de nosotros mismos.

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LA ABANDONADA

OLGA OROZCO

 

Aún no hace mucho tiempo,

cuando el mundo era un vidrio del color de la dicha, no un puñado de arena,

te mirabas en alguien igual que en un espejo que te embellecía.

Era como asomarte a las veloces aguas de las ilimitadas indulgencias

donde se corregían con un nuevo bautismo los errores,

se llenaban los huecos con una lluvia de oro, se bruñían las faltas,

y alcanzabas la espléndida radiación que adquieren hasta en la noche los milagros.

Imantabas las piedras con pisarlas.

Hubieras apagado conî tu desnudez el plumaje de un ángel.

Y algo rompió el reflejo.

Se rebelaron desde adentro las imágenes.

¿Quién enturbió el azogue?, ¿quién deshizo el embrujo de la transparencia?

Ahora estás a solas frente a unos ojos de tribunal helado que trizan los cristales,

y es como si en un día la intemperie te hubiera desteñido

y el cuchillo del viento hecho jirones y la sombra del sol desheredado.

No puedes ocultar tu pelambre maltrecha, tu mirada de animal en derrota,

ni esas deformaciones que producen las luces violentas en las amantes repudiadas.

Estás ahí, de pie, sin indulto posible, bajo el azote de la fatalidad,

prisionera del mismo desenlace igual que una heroína en el carro del mito.

Otro cielo sin dioses, otro mundo al que nadie más vendrá

sumergen en las aguas implacables tu imperfección y tu vergüenza.