CAROL (Todd Haynes)

By Septiembre 4, 2016Cine
Carol

Reino Unido – EE UU

118 min. (2015)

GUIÓN: Phyllis Nagy

DIRECCIÓN: Todd Haynes

MUSICA: Carter Burwell

FOTOGRAFIA: Edward Lachman

REPARTO: Cate Blanchet.  Rooney Mara

PRODUCCIÓN: Elizabeth Karlsen. Christine Vachon. Stephen Woolley

GENERO: Cine romántico. Cine dramático

PREMIOS:

Mejor actriz (Rooney Mara) Festival de Cannes 2015

5 nominaciones a los Globo de Oro 2016

6 nominaciones al Oscar 2016

https://youtu.be/xpBXS2OrTFM

 

“Amanecía. Los dedos de Carol se tensaron en su pelo, Carol la besó en los labios y el placer la asaltó otra vez como si fuese una continuación de aquel momento de la noche anterior, en que Carol le había rodeado el cuello. Te quiero, quería oír Therese otra vez, pero las palabras se borraban con el hormigueante y maravilloso placer que se expandía
en oleadas desde los labios de Carol hasta su nuca, sus hombros, que le recorrían súbitamente todo el cuerpo. Sus brazos se cerraban alrededor de Carol y sólo tenía conciencia de Carol, de la mano de Carol que se deslizaba sobre sus costillas, del pelo de Carol rozándole sus pechos desnudos, y luego su cuerpo también pareció desvanecerse en ondas crecientes que saltaban más y más allá, más allá de lo que el pensamiento podía seguir”

“El precio de la sal”, Patricia Highsmith

CAROL

 

La película Carol narra la historia de dos mujeres que viven  una relación de amor en los años 50 en Nueva York. Una joven de 20 años, Therese Belivet (Rooney Mara) es una empleada que trabaja en una juguetería de Manhatan, cuando conoce a Carol (Cate Blanchet), una mujer muy seductora atrapada en un matrimonio sin amor.

El flechazo que siente Therese  por Carol hace que se tambaleen todas las bases de su vida. Tiene que decidir y dejarse llevar por un camino que la llevaría a conectarse con su deseo. Fotógrafa aficionada, las imágenes que toma de Carol, como aprehendiendo instantes a la manera de un flash, momentos que tienen mucho de reveladores…. “La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar. No es la mirada misma”. (Susan Sontag)

Para Carol tampoco era fácil: se encuentra en pleno proceso de divorcio y peleando la custodia de su hija pequeña.

La restricción que le imponen a la protagonista para ver a su hija, sustentada en una “cláusula de moralidad”. La defensa sostenida en la “evidencia de un patrón de comportamiento”. Tratamientos psicoterapéuticos para la mejora de un “desequilibrio emocional”. Y la magistral escena donde Carol se resiste a vivir en “contra de su naturaleza”, lo cual no sería incompatible con su función de madre. Conceptos que recorren el film, propios de la época en que se sitúan las escenas.

Las diferencias entre los dos personajes: Therese decide hacerse cargo de lo que siente y seguir a su deseo. Carol, si bien tenía una experiencia previa con su amiga de la infancia, seguir en la relación implicaría una aceptación de su deseo en la esfera pública, con todo lo que eso implicaría para su reputación.

En el film no aparecen las etiquetas lésbicas de butch y femme. Se trata de la relación entre dos mujeres atractivas, inteligentes, que no responden al estereotipo de “mujer masculina”,  que se corren de ese lugar tan propio de la época como el de “pertenecer” a un hombre.

El film está basado en “Carol”, novela escrita por Patricia Highsmith, que narra un hecho autobiográfico. Por su temática  y rechazada por sus editores, apareció en 1951 con el título de “El precio de la sal” bajo el seudónimo de Claire Morgan. Por qué elige ese título? La sal de la vida es lo que le da sentido a la vida y por lo que vale la pena vivir. Si quieres ser feliz, debes pagar un precio y arriesgar lo que tienes. Conseguir lo que se quiere aunque se pague un precio muy alto.

Unos años antes de su muerte, en 1989 se reimprimió con el título de Carol y el verdadero nombre de su escritora, añadiendo un prólogo de la autora que explicaba las razones que la obligaron a ocultarse. ¡Cuánto de liberador habrá sido esto para Patricia Highsmith!  Sus  editores no aprobaron la idea, la publicación de  una historia de amor entre dos lesbianas, cuando ya había iniciado su carrera en pos de lograr el éxito como escritora de novelas de intriga. Por eso, buscó otros editores y para que no la encasillasen como autora de “libros de lesbianismo”, decidió utilizar el seudónimo de Claire Morgan. De hecho, fue la única novela de amor de Patricia Highsmith.

También habló en ese prólogo de su satisfacción por haber ayudado a tantas personas; recibía semanalmente  decenas de cartas de lectores agradecidos por la historia en la que se veían reflejados. El lesbianismo se mostraba de una forma absolutamente novedosa para la época. En palabras de la autora: “No deja de venirme a la cabeza que lo esencial de la novela es el individuo que se siente desplazado en este siglo”.

Carol nace cuando Patricia Highsmith tenía 27 años y recién había terminado de escribir “Extraños en el tren” (que fue llevada al cine años más tarde por Alfred Hitchcock). Sin muchos recursos económicos en ese tiempo, Highsmith consigue empleo durante un tiempo en la sección juguetes de los grandes almacenes Bloomingsdale’s. Un día, una elegante mujer,  que la deja subyugada,  entra a comprar una muñeca para su hija, y se queda con el nombre y la dirección para el envío del juguete. Acabada la jornada laboral,  llegó a su casa, tomó la pluma y escribió el argumento de Carol de un tirón…

“Sus ojos se encontraron en el mismo instante, cuando Therese levantó la vista de la caja que estaba abriendo y la mujer volvió la cabeza, mirando directamente hacia Therese. Era alta y rubia y su esbelta y grácil figura iba envuelta en un amplio abrigo de piel que mantenía abierto con una mano puesta en la cintura. Tenía los ojos grises, incoloros pero dominantes como la luz o el fuego. Atrapada por aquellos ojos, Therese no podía apartar la mirada” (El precio de la sal)

Es la primera novela de temática homosexual que tiene un final feliz. Dos personajes que tenían derecho a ser felices, y por primera vez, los homosexuales no tenían que “pagar” por su “desviación”. En esa época las relaciones entre personas del mismo sexo estaban destinadas a la tragedia y el castigo. Y así se podría disuadir a cualquiera de llevar una vida tan “desdichada”.

No olvidemos que en esa época el Código Hays (código de producción cinematográfico que establecía que se podía ver en pantalla y qué no en EEUU),  censuró la mayoría de las referencias a la homosexualidad en las películas producidas en Hollywood, prohibiendo la representación de “perversiones sexuales”, por lo cual el lesbianismo era eliminado de las películas y de las adaptaciones de obras literarias. Este Código se aplicó desde 1934 a 1967 y exigía que en caso de mostrar un “amor impuro”, un amor que la sociedad o la ley divina condena, éste amor nunca debía parecer atractivo ni permitido.

La palabra lesbiana deriva del nombre de la isla griega de Lesbos, lugar donde vivió la poetisa griega Safo, 650/610Léucade, 580 a. C., quién dedicaba apasionadas y ardientes letras a jóvenes que pertenecían a la casa de las servidoras de las musas , el colegio interno de chicas que ella dirigía. El propósito de esta escuela era instruir a sus alumnas en el arte del matrimonio,  que abandonaban la institución para casarse.

A partir de 1870, se comenzó a utilizar la palabra lesbianismo para describir la relación erótica entre mujeres.

La homosexualidad femenina siempre ha sido más tolerada que la masculina en las sociedades patriarcales. La sexualidad de las mujeres a lo largo de la historia ha sido mayormente construida por los varones y le han quitado en muchos casos validez como expresión sexual, debido a la ausencia masculina en una relación lésbica. Lo masculino como medida de todas las cosas, que no puede entender cómo puede haber relación sexual sin la presencia de un pene. Concepción de la sexualidad ligada exclusivamente a un objetivo procreador.

“La heterosexualidad se convierte en la sexualidad normativa y de obligado cumplimiento gracias, entre otras cuestiones, a la “presunción universal de la heterosexualidad”, un mecanismo ideológico por el que todas las personas somos heterosexuales hasta que se demuestre lo contrario”. (Villar; 2004)

También antiguamente la homosexualidad femenina ha sido menos castigada y reprimida que la masculina. El derroche del semen masculino constituía una  peor ofensa contra las leyes de Dios. El lesbianismo en cambio, era equiparado a la masturbación.

Con los informes de Kinsey y de Hite, se comienza un recorrido donde los comportamientos sexuales dejen de ser interpretados desde un punto de vista moral.

Al comienzo y sobre el final de la película, en una escena que se repita desde diferentes ángulos,  un Sigmund Freud observando el encuentro de las dos mujeres en el Hotel Ritz. En su texto “Sobre psicogénesis de un caso de homosexualidad femenina”, relata acerca de la consulta de un padre para que “enderezara” a su hija debido a la “amistad” que entabla con una baronesa calificada como  cocotte…. Enderezar a la manera de una terapia de reparación,(por fortuna ya desterrada),  como la que inicia Carol en sus intentos de recuperar la tenencia de su hija. Aunque Freud destaca: “No intentó engañarme aseverando que le era de urgente necesidad ser emancipada de su homosexualidad”. No había conflicto en su elección. Como tampoco pareciera haber conflicto para Carol, quién rehúsa en un momento del film vivir por fuera de “su naturaleza”. Esta imagen de Freud para quién no es “invisible” este encuentro de mujeres es todo un símbolo en la película y para la época.

Sidonie Csillag, la joven paciente de Freud, cuya lectura del caso fuera retomada años después tanto por Lacan como por Allouch, y cuya biografía salió a la luz en el 2004, saliendo del silenciamiento, así como también Patricia Highsmith dejó de esconderse detrás de un seudónimo.

Al igual que Therese y Carol, que renuncian a vivir detrás de una máscara.

“No importa cuán estrecho sea el portal, cuán cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma”. (William Ernest Henley).

Maria Estel Antelo firma

Lic. María Ester Antelo

Psicóloga – Sexóloga

Miembro Comisión Directiva SASH